GARAGE OLIMPO: simplemente buena


El film narra el destino de María (Antonella Costa), una chica que ocupa parte de su tiempo en tareas de alfabetización en las villas de emergencia. A poco de comenzar es llevada al Olimpo por un grupo de tareas. La vida, allí, es objeto de una rutina infrahumana: los soldados, siempre de civil, canalizan su vocación patriótica en prolongadas sesiones de picana eléctrica, que según el peso se establecía el límite de voltaje a las víctimas: por ejemplo a las de 40 kilos, les pueden aplicar hasta 15 mil voltios.

Con el tiempo, y en medio de la locura que supone la situación, María intimará con Félix (Carlos Echevarría), uno de los verdugos que, casualmente, alquilaba una habitación en casa de la madre de la chica. El torturador la llegará a "querer" a su manera, sin dejar de subordinarse a la barbarie imperante, con lo que el romance cuaja dentro del esquema trágico del relato.

La película recrea muchos otros detalles abruptos que logran demostrar la veracidad, y de allí obtiene buena parte de su fuerza de histórica. Puede verse a los verdugos torturar al compás de una música ligera, como si estuvieran practicando un hobby, o simplemente charlando con alguien.

Realmente una película muy bien desarrollada, casi en todos sus aspectos, por ejemplo, la utilización de los símbolos estuvo presente en toda la película, y se notó: el uso del sonido, la música, la ingestión apresurada del pollo asado que el carcelero llevaba a María, la silenciosa llamada de la puerta del Garage, y otros detalles.

Mucho se ha escrito ya sobre la misión del cine como instrumento al servicio de la verdad, la historia y la justicia, lo que no tiene relevancia en cuanto al marco interpretativo de la realización técnica de la película.

Se pueden ver dos características no tan necesarias; la construcción de una atmósfera agobiante a partir de cámaras que se acercan hasta el límite a los personajes, y la utilización de planos detalle, que desnudan lo burocrático de la vil actividad de un torturador, y es por lo siguiente, ya es obvio hasta qué punto puede llegar un verdugo, y de la misma, como quedaría la víctima, entonces ya dichas escenas no eran de vital importancia exponerlas.

En tanto el filme es bueno por varias razones.

La naturalidad de los personajes fue el requisito imprescindible para su condición monstruosa, la economía utilizada para contextualizar la historia, ya que la mayor parte de la película transcurre en un centro clandestino.

Lo mismo pasa con la escena en que un avión militar sobrevuela el Río de la Plata con los acordes de una canción patria como fondo.

Un película, simplemente recomendada.





OBSERVACIÓN: con respecto a la característica innecesaria, las tomas de la protagonista, en el momento que queda en inconsciente.

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